Al jondo hay sitio
Este sitio nació una mañana de festival en la plaza del chupinazo de Pamplona. Tomatito se asomaba al balcón del Ayuntamiento con la guitarra en la mano y una bulería en la uña. En esa ciudad los días del Flamenco On Fire se trasnocha por el arte y se madruga para la crónica. Así que a las doce de la mañana, uno tiene la mitad de la tarea hecha y bastante hambre. Hay una multitud escuchando flamenco y cuesta trabajo llegar al bar de la esquina. Cuando respiras aliviado al llegar, el camarero -que te ha visto la cara de agobio- te avisa de la situación:
-Aquí es más fácil entrar que salir
Te pides un pincho y un vino y te quedas atascado en la puerta. Imposible salir sin provocar una estampida. Así que te pones de puntillas en el quicio de la puerta para otear el horizonte y descubres que allí, a lo lejos, aún queda algo de sitio al fondo de la plaza. El personal asiste a la ceremonia del guitarrista con un silencio cómplice, la música lo inunda todo y por detrás los camareros bajan la voz y le ponen sordina a los vasos.
Los domingos, a la hora del aperitivo, se compite por un espacio en la barra. Bares y tabernas de toda España comparten un camarero que grita:
-¡Al fondo hay sitio!
Ese “pasen y vean lo confortable que es nuestro local” se corresponde con la mayoría de las veces con la realidad. Así que con suerte, tienes una mesita para sostener la tapa mientras pides otra ronda de cañas.

La caña, una especie en extinción
Nos situamos en Madrid, nuestro territorio, y certificamos que la caña es una especie en extinción. Las hordas de guiris que asolan la ciudad han transformado las costumbres y los bares. Han subido los precios de las cervezas y ahora sirven dobles, desechando el modelo secular de la caña.
A saber: Una caña bien tirada es un arte.
El vaso de caña contiene la cantidad exacta de cerveza para brindar, charlar, discutir y discernir asuntos cualesquiera. Mientras tanto, se degusta una tapita.
En Madrid tirar bien una caña es un arte y disfrutarla con los amigos también. Por eso denunciamos la campaña de ciertos políticos que, con extrañas excusas de protagonismo favorecen la extinción de las cañas, el ahogamiento de bares y tabernas a favor de los usos y costumbres de los guiris con la consiguiente pérdida de patrimonio cultural en favor del “doble” que nunca ha conseguido duplicar los sabores y los saberes de una caña.
Si te queda sed, pide otra ronda, eso es lo legítimo.
Este sitio no va de cañas, este sitio va de lo que hablamos cuando vamos de cañas.
Este sitio no va de cañas, este sitio va de lo que hablamos cuando vamos de cañas.
Este sitio va de la música popular que nos gusta.
En el fondo y en la forma.
Por eso Al Jondo Hay Sitio.


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