Hay días que se iluminan gracias a un concierto. Así que, si están el viernes 23 de octubre en el Teatre Mundial de La Bisbal d’Empurdá (Girona) y el domingo 25 de octubre en Jamboree 3 (Barcelona), asistirán a la puesta de largo de un milagro que nació hace seis años con el primer encuentro entre Rajery y Raúl Rodríguez. Lo que vimos el pasado martes en la sala Galileo de Madrid fue uno de esos encuentros musicales en los que conviene estar para seguir creyendo en la humanidad.
Ver el encuentro entre estos músicos es terapéutico, su música te transforma. El disco “Mandry ve?” se grabó en 2024 en la capital de Madagascar, Antananarivo. “Era un estudio sin pestillo en el que se colaban los sonidos y los aromas de la calle” en palabras de Raúl que conectó con Rajery en 2019 donde saltó la chispa que ha desembocado en esta primera gira que anticipa su probable participación en festivales de medio mundo. Esos festivales que cultivan escenarios pequeños donde la intimidad es parte de la propuesta.


Rajery es el gran maestro de la valiha, el instrumento nacional malgache. Un arpa ingeniosamente enroscada en un tubo de bambú. De niño perdió una de sus manos, pero eso no fue obstáculo para desarrollar una técnica para tocar su instrumento, llegando a escribir un libro titulado “El secreto de la Valiha”. Su reputación se ha extendido a lo largo del planeta musical atento a las exquisiteces como el trío 3MA (con Ballaké Sissoko y Driss El Maloumi).
Por su parte, Raúl Rodríguez cuenta con un amplio repertorio de experiencias a lo largo del planeta desde Compay Segundo, Chavela Vargas o Jackson Browne; sin olvidar la estrecha relación con su madre, Martirio, las aportaciones de su grupo Son de la Frontera y la trilogía de discolibros (“Razón de son”, “La raíz eléctrica” y “La razón eléctrica”), a partir del desarrollo de un instrumento híbrido: el tres flamenco. Raúl se define como “antropomúsico”, así que comparte las investigaciones sonoras con el sentido del humor: “Los intérpretes de cuerda nos pasamos media vida afinando y la otra media tocando desafinados”, bromea.
Como en sus trabajos anteriores Raúl Rodríguez se sitúa en las fronteras del flamenco, algo que le ha alejado de los núcleos de poder que existen -más o menos explícitos- en el flamenco. Sin embargo, en la reciente Bienal de Sevilla ha obtenido el Giraldillo a la música instrumental por su trabajo junto a Juan Antonio Suárez Canito.
En «Mandry ve?» hay composiciones como “Zambragascar” en homenaje a Niño Miguel que evocan otro tiempo y que, según Raúl, podría sonar en Granada en el siglo XI. La afirmación no la podremos contrastar hasta que sea seguro viajar en el tiempo, pero nos sirve para imaginarnos un paisaje sonoro que es único en el espacio y el tiempo. En el caso de “Tana de la frontera”, es la manera de tocar unas bulerías dedicadas a la capital de Madagascar.
Así pues, si tienen ocasión, no se lo pierdan.


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