Etiqueta: música de raíz

  • Rajery & Raúl Rodríguez: Cuando lo pequeño es bello

    Rajery & Raúl Rodríguez: Cuando lo pequeño es bello

    Hay días que se iluminan gracias a un concierto. Así que, si están el viernes 23 de octubre en el Teatre Mundial de La Bisbal d’Empurdá (Girona) y el domingo 25 de octubre en Jamboree 3 (Barcelona), asistirán a la puesta de largo de un milagro que nació hace seis años con el primer encuentro entre Rajery y Raúl Rodríguez. Lo que vimos el pasado martes en la sala Galileo de Madrid fue uno de esos encuentros musicales en los que conviene estar para seguir creyendo en la humanidad.

    Ver el encuentro entre estos músicos es terapéutico, su música te transforma. El disco “Mandry ve?” se grabó en 2024 en la capital de Madagascar, Antananarivo. “Era un estudio sin pestillo en el que se colaban los sonidos y los aromas de la calle” en palabras de Raúl que conectó con Rajery en 2019 donde saltó la chispa que ha desembocado en esta primera gira que anticipa su probable participación en festivales de medio mundo. Esos festivales que cultivan escenarios pequeños donde la intimidad es parte de la propuesta.

    Rajery es el gran maestro de la valiha, el instrumento nacional malgache. Un arpa ingeniosamente enroscada en un tubo de bambú. De niño perdió una de sus manos, pero eso no fue obstáculo para desarrollar una técnica para tocar su instrumento, llegando a escribir un libro titulado “El secreto de la Valiha”. Su reputación se ha extendido a lo largo del planeta musical atento a las exquisiteces como el trío 3MA (con Ballaké Sissoko y Driss El Maloumi).

    Por su parte, Raúl Rodríguez cuenta con un amplio repertorio de experiencias a lo largo del planeta desde Compay Segundo, Chavela Vargas o Jackson Browne; sin olvidar la estrecha relación con su madre, Martirio, las aportaciones de su grupo Son de la Frontera y la trilogía de discolibros (“Razón de son”, “La raíz eléctrica” y “La razón eléctrica”), a partir del desarrollo de un instrumento híbrido: el tres flamenco. Raúl se define como “antropomúsico”, así que comparte las investigaciones sonoras con el sentido del humor: “Los intérpretes de cuerda nos pasamos media vida afinando y la otra media tocando desafinados”, bromea.

    Como en sus trabajos anteriores Raúl Rodríguez se sitúa en las fronteras del flamenco, algo que le ha alejado de los núcleos de poder que existen -más o menos explícitos- en el flamenco. Sin embargo, en la reciente Bienal de Sevilla ha obtenido el Giraldillo a la música instrumental por su trabajo junto a Juan Antonio Suárez Canito.

    En «Mandry ve?» hay composiciones como “Zambragascar” en homenaje a Niño Miguel que evocan otro tiempo y que, según Raúl, podría sonar en Granada en el siglo XI. La afirmación no la podremos contrastar hasta que sea seguro viajar en el tiempo, pero nos sirve para imaginarnos un paisaje sonoro que es único en el espacio y el tiempo. En el caso de “Tana de la frontera”, es la manera de tocar unas bulerías dedicadas a la capital de Madagascar.

    Así pues, si tienen ocasión, no se lo pierdan.

  • El fado que llevo dentro

    El fado que llevo dentro

    *** Escrito por Laureana Fado (Ver bio al final) ***

    Creo que el Fado no se elige. El Fado encuentra una manera de entrar en nosotros y, cuando nos damos cuenta, ya forma parte de lo que somos.

    Mi historia con el Fado comenzó cuando tenía apenas ocho años. Era una niña de un pueblo muy pequeño de Portugal y, aunque entonces no podía saberlo, aquellas primeras canciones que escuchaba iban a acompañarme durante toda mi vida.

    Mi primer amor en el Fado fue “Foi Deus”, de Amália Rodrigues. Recuerdo aquella canción como algo más que una melodía. Había en ella una manera de decir lo que a veces no encontraba palabras para expresar. Y quizás por eso el Fado se convirtió muy pronto en mi forma de cantar aquello que, en ocasiones, intentaban callar.

    Yo no sabía todavía lo que significaba ser fadista. Solo sabía que cuando cantaba me sentía libre.

    Después llegué a Lisboa. Viví allí, respiré aquella cidade, aquella cultura, aquella manera tan particular de sentir el Fado. Sin embargo, curiosamente, fueron pocas las veces que me atreví a cantar en una Casa de Fados.Tenía miedo. O quizá tenía poca autoestima. Y, sobre todo, tenía un enorme respeto por el género.

    Sentía que para cantar Fado había que tener algo que decir, algo que haber vivido. Yo había vivido momentos difíciles, pero pensaba que no eran suficientes comparados con las historias que escuchaba en tantos fados.

    Me preguntaba si realmente tenía derecho a poner mi voz en aquellas palabras. Con el tiempo descubrí que el Fado no tiene una única manera de ser vivido.

    Empecé a escuchar a otros fadistas y, poco a poco, comencé a reconocerme en sus voces y letras. Ana Moura, Mariza, Kátia Guerreiro… Cada una, a su manera, me mostró que el Fado también podía ser presente, podía transformarse, podía seguir creciendo sin dejar de ser Fado. Pero… emigré a Madrid.

    Llegué a España y empecé a dar clases de portugués. Un día, una señora que tenía un bar a dos calles de donde yo trabajaba preguntó en recepción si conocían a alguna fadista. Quería organizar noches de Fado en su local. Aquella pregunta fue un pequeño clic dentro de mí. ¿Fado en Madrid? Fuera de Portugal. Fuera de su cuna.

    Y, sin embargo, allí había alguien que quería escucharlo.

    Yo no tenía músicos, pero tenía ganas. Así que busqué. Y tuve la enorme suerte de encontrarme con Sergio Menem, argentino, violonchelista y también guitarra portuguesa. A partir de ahí empezamos a construir un repertorio. Poco a poco. Canción a canción.

    La señora esperó que estuviéramos preparados.

    Y aquella primera experiencia fue tan bonita. Acudió tanta gente a escucharnos que terminamos cantando todos los jueves.

    Fue entonces cuando comprendí algo que nunca he olvidado: el Fado podía viajar. Podía cantar la saudade mejor que nunca porque estaba fuera de mi país, y esto representaba un canal para enseñar mi arte y mis raíces.

    Después llegaron Francia, los centros culturales, nuevos escenarios, nuevos encuentros. Y también llegaron músicos que se convertirían en parte fundamental de mi camino.
    Raúl Marques, productor y músico afincado en Madrid, produjo mi disco. Raúl Sánchez, al violín y la guitarra portuguesa, y Carlos Ramos, a la guitarra española, se convirtieron en compañeros de viaje. Con ellos llevo ya once años.

    Once años compartiendo escenarios, ensayos, nervios, silencios, risas y canciones. Once años en los que hemos aprendido a escucharnos también sin hablar. Creo que eso se nota cuando estamos sobre un escenario. Hay una química que nace de los años compartidos y, sobre todo, de la confianza. Con ellos me siento plenamente cómoda.

    Quizás por eso pienso que el Fado no es algo que yo devore. Lo voy saboreando. Lo descubro poco a poco, con respeto, con curiosidad y con la certeza de que siempre queda algo por aprender.

    Vivir fuera de Portugal me ha enseñado que también se puede crecer en el Fado lejos de su tierra. Quizás dando pasos pequeños, pero dando grandes pasos en calidad. Cada concierto, cada músico, cada persona que escucha, cada canción que descubro es una pequeña parte de ese aprendizaje. Y he tenido la suerte de encontrarme con personas españolas que entienden realmente el Fado. Personas que lo escuchan con respeto y que son capaces de sentirlo incluso cuando no comprenden todas las palabras.

    Porque esa es una de las cosas que más me emociona.

    En Portugal estoy acostumbrada a escuchar un “¡Ah, fadista!”. En España, muchas veces escucho un “¡Olé!”.

    Y me encanta.


    Laureana Fado

    Nacida en un entorno familiar musical y artístico, con solo 8 años decidió aprender a tocar la guitarra clásica, pero su profesora le invitó a cantar, y así interpretó aquel que sería su primer fado.

    A partir de ese momento el arte entró en su vida: tomó clases de baile, de teatro, cantó en la iglesia de su pueblo y en grupos de música con amigos. Mientras tanto, el Fado le esperaba en un rincón, y reaparece en su vida a los 18 años, mientras asistía a un concierto en su pueblo.

    Con 24 años emigra a España, concretamente a la capital, Madrid. Pero su primer concierto de Fado a nivel profesional fue en Zarza la Mayor (Cáceres), y a partir de ahí las actuaciones no pararon. 

    En la actualidad, Laureana canta en festivales, teatros, eventos privados y restaurantes en Portugal, España y Francia. Además, es una las artistas destacadas de MyR, y en la sección Artistas puede leerse su biografía completa.

  • Un semillero de tango en los arrabales del interior

    Un semillero de tango en los arrabales del interior

    El origen del tango, nacido en el arrabal, está ligado al paisaje urbano, a los grandes puertos. El tango “orillero”, ¿qué fronteras expresa?, ¿cuáles orillas?, ¿qué territorios definen el arrabal? Borges lo sitúa en esas míticas calles sin vereda de enfrente; en el poema “Al horizonte de un suburbio” describe:

    “Pampa: / Yo diviso tu anchura que ahonda las afueras, / yo me desangro en tus ponientes. […] Pampa: / Yo sé que te desgarran / surcos y callejones y el viento que te cambia. / Pampa sufrida y macha que ya estás en los cielos. / No sé si eres la muerte. Sé que estás en mi pecho.”

    La palabra suburbio viene del latín suburbium, compuesta del prefijo sub, bajo, debajo de, al pie de y la raíz urbs, urbis, que indica ciudad. La cosmovisión poética acorde a una aproximación etimológica lo ubica como un barrio periférico en la geografía urbana, lejanía en los márgenes que coincide con las clases populares, aunque en la actualidad las zonas residenciales de barrios cerrados, como antaño fueron las ciudades amuralladas, hayan tomado posesión de esos paisajes. La típica postal del tango argentino for export es Caminito en La Boca, a orillas del Riachuelo, o el emblemático Obelisco, enclavado en el centro porteño. Pero en esa invocación que Borges hace cuando mira al horizonte en que se extienden los suburbios dice Pampa. En la actualidad la periferia de las luces capitalinas son los pequeños pueblos y ciudades del interior donde el tango late, vibra, crece y se expande…
    Distinguida por tener un faro en medio de la llanura pampeana, Colón, provincia de Buenos Aires, es usina y baluarte del tango. Considerada “Capital del abrazo milonguero”, por la calidez de la comunidad tanguera y la proliferación de milongas, musicalizadores, profesores, que fungen como espacio de encuentro de una importante región, y “Semillero del tango”, por la cantidad y calidad de destacados bailarines con proyección internacional.

    La génesis de este fenómeno tiene un origen preciso, una fuente identificable, no fue producto de la generación espontánea. Esas semillas fueron cultivadas. Sus mentores son: Zulma y Roberto. Una pareja que a inicios de los 90, en un baile popular, vieron bailar tango a los mayores, la fascinación los inspiró y se propusieron una meta compartida: aprender esa danza de improvisación y abrazo hasta convertirse en bailarines y maestros de tango. El esplendor de la «década de oro» fue menguando; con la irrupción de los ritmos de la “nueva ola” en la década del 60 el tango fue estigmatizado y quedó relegado a ser «la música de los viejos». Los cambios aparejados por las industrias discográficas, sumado a los golpes militares, desmantelaron prácticas culturales propias del género; las orquestas típicas y los bailes en los clubes de barrio quedaron en nostálgicos recuerdos de tiempos pasados.

    Roberto y Zulma, sin sospecharlo, fueron parte de una generación que rescató al tango de tres décadas de letargo y lo hizo florecer para las siguientes generaciones. Viajes a tomar clases a Capital, ensayos caseros, y la constante observación de los bailarines mayores los consolidaron como pareja de baile. Comenzaron a recibir invitaciones para bailar en fiestas y eventos populares, le tomaron el gusto a la pista y los aplausos. Hasta que les pidieron que le enseñaran a bailar a una parejita de niños y ahí mismo doblaron la apuesta, comenzaron a dar clases y no pararon hasta formar un ballet. El “Ballet de Tango de Zulma y Roberto” se convirtió en semillero de bailarines consagrados que hoy se lucen en las mejores pistas del mundo. Mencionar a Diego Ortega, Campeón Mundial de Tango Escenario en 2010 junto a Chizuko Kuwamoto y Campeón de Tango Pista con Aldana Silveyra en 2025, en ambas ocasiones representando a Colón; Alejandro Quaglia, Director de “Para Dos Tango Studio” en Tokio; Gonzalo Cuello, bailarín prestigioso en Europa y Asia, así como Luis Capelletti y Leandro Vilches; Cinthya Tomino profesora y organizadora de prácticas milongueras en Países Bajos, son algunos de los reconocidos profesionales que dieron sus primeros pasos bajo la amorosa mirada de Zulma y Roberto.

    Además de sembrar artistas de primer nivel hicieron de Colón un centro regional milonguero que se caracteriza por los buenos bailarines, no solo por las destrezas en la danza sino también por el respeto de los códigos que involucra el baile social, tales como proponer, aceptar o desestimar la invitación a bailar una tanda, con cabeceo, mirada o acercándose a la persona, modos de desplazarse en la pista en sentido contario a las agujas del reloj, cuidando el espacio propio y de las otras parejas y, por supuesto, no hablar mientras se baila, aunque a muchos bailarines les encanta cantar mientras bailan…

    Cuando Roberto perdió a su compañera de vida y de baile se planteó un proyecto para homenajearla. Después de análisis, debates y consideraciones con la comunidad milonguera se concretó en la creación de “La Glorieta del Tango Zulma y Roberto”, que lleva el nombre de ambos unidos en ese espacio maravilloso que es una pista ubicada en la plaza central de la ciudad. Un lugar rodeado de faroles y banderas argentinas donde cada domingo distintos musicalizadores preparan las tandas que se bailan al aire libre, mientras los niños juegan en los areneros, se hamacan o se tiran desde los toboganes mientras escuchan la música y observan con naturalidad a las parejas que giran alrededor de la pista enclavada en la plaza. Los adultos y jóvenes pasean o se sientan a tomar mates en grupo en el césped, en los bancos o acarrean sus reposeras alrededor de la pista. El tango está ahí, vivo, en su dinámica de abrazos, disponible para la contemplación, una invitación a formar parte desde la escucha, la mirada o la motivación para animarse a ser parte de esas rondas danzantes. La plaza de pueblo es espacio público, abierto para todos; cada tanto se mete algún perro vagabundo o escapado de sus dueños al que los bailarines esquivan con destreza milonguera o los niños que ingresan a bailar como si fuera otro de sus juegos, una travesura que aporta picardía a una típica postal de baile popular. Así el Patrimonio Inmaterial de la Humanidad es cultura que se torna tangible en los cuerpos. En ocasiones se invita a músicos y cantantes, se presentan cuadros coreográficos y se dictan clases de estilo canyengue, milonga o vals.

    Las semillas de Zulma y Roberto se esparcen, se arraigan, y crecen multiplicadas en este arrabal, rincón del interior, en medio de la llanura pampeana, todos los domingos el tango vuelve con la potencia de su historia, se hace presente y baila futuro en un maravilloso diálogo intergeneracional con aires de eternidad borgeana, esa en la que a los soñadores no les importa si son soñados por otros, mientras el sueño continúa…

    anexos

    Semblanza de zulma y roberto

    Aquí os dejamos un hermoso artículo de Juan Mascardi que reseña toda la historia de Zulma y Roberto, desde sus comienzos hasta nuestros día. Para acceder al enlace hacer click aquí

    el tango en colon – podcasts

    Podcast “El Tango en Colón” episodios realizados por estudiantes de la Escuela de Educación Secundaria N° 2 “Juan B Marenzi”.
    Click para oir Episodios 1 y 2. Próximos capítulos en curso.

  • Conectando la comunidad de raíz

    Conectando la comunidad de raíz

    La creación de Música y Raíces como espacio de encuentro parte de una idea central: la gran y variada cantidad de géneros que componen eso que denominamos música de raíz tienen un fondo común: la necesidad de expresión de las comunidades que les dieron origen. Como tales, esas necesidades expresivas – aunque diversas en su expresiones musicales- emparentaron todos estos estilos y conformaron un territorio común.

    De esta breve introducción se deriva otro aspecto central de MyR: ser un espacio que se propone como un punto de encuentro de aquellos géneros o estilos “de raíz”, contribuyendo a la creación de un sentimiento comunitario alrededor del mismo.
    De esta manera, un primer aspecto es conocer qué se “cuece” en dicho territorio, cómo vibra cada poro de estas músicas, sus artistas, festivales, espacios, publicaciones y todo lo que contribuye a su creación y desarrollo.

    Pero, claro, la producción es variada e inabarcable y no pretendemos nosotros realizar esa tarea ciclópea. Y aquí el punto destacable: en la actualidad existen muchos sitios que lo hacen desde hace mucho tiempo y de forma muy eficaz (altruista, en la mayoría de los casos). 
Desde MyR solo queremos ser un hilo invisible que vaya engarzando esos espacios – por lo general articulados a partir de la especialización en un género: blues, flamenco o fado, por ejemplo – y su abundante información y crónicas, además de una agenda siempre muy completa y actualizada de conciertos, discos y publicaciones.

    Desde Música y Raíces solo queremos ser un hilo invisible que vaya engarzando esos espacios… 


    Podemos entender que los seguidores de cada uno de aquellos géneros elijan los sitios más afines a sus gustos. Pero nosotros queremos ir un poquito más allá y tender puentes entre ellos. Porque habiendo tantas cosas en común en su origen, ¿no sería factible que el conocimiento de los “primos musicales” abriera un horizonte de sensibilidad y espacios por compartir? ¿Qué significado profundo tienen esos cuerpos danzando de manera similar tanto en la Triana del Guadalquivir como en la región del Mississippi o en el Río de la Plata?


    Por último, vaya como aclaración que no pretendemos hacer una amalgama de las distintas riquezas de cada uno de los estilos, ni tampoco bregar por fusiones que en muchos casos terminan siendo forzadas e indigeribles (aunque hay honrosas excepciones, como la obra de Jorge Pardo con el flamenco y el jazz, la de Stan Getz con el jazz y la bossa nova, o de Pata Negra con el blues y el flamenco). Como creemos en la idea de conectar, dejamos eso librado a la creatividad de los propios artistas.


    Dicho esto, aquí os dejamos una primera entrega, con 4 sitios de distintos géneros: flamenco, blues, tango y fado. Aunque seguimos sus publicaciones, a algunos los conocemos desde hace tiempo, como los tres primeros, y el último es un descubrimiento de esta etapa, pero que vino a cubrir un lugar muy especial.

    La Hora del Blues

    Desde Barcelona, este es uno de los sitios de referencia del blues en España, y me atrevo a decir en Europa (con lo que quizás me quede corto).

    Comandado por Vicente Zúmel y Roser Blues, y articulado a partir de un programa de radio con más de 4 décadas en las ondas -y que le da su nombre, La Hora del Blues- este espacio brinda una completísima información sobre el mundo de la música negra, con una agenda actualizada, crónicas de discos y conciertos, noticias, libros y casi cualquier cosa que circula que “huela” blues.

    Y más que seguir contando de qué se trata, si os pica la curiosidad, os invito a dar una vuelta por su web y ya me diréis:

    Enlace: www.lahoradelblues.com

    De flamenco

    Desde Madrid al mundo, este fantástico espacio dedicado al flamenco dirigido por el amigo Rafa Manjavacas es, como ellos mismo señalan, “la revista especializada en Flamenco que más tiempo lleva en Internet, desde febrero del año 2001”.

    Basta darse una vuelta por su web para comprobar la fantástica información que puede encontrarse: desde una completa Agenda local, nacional e internacional (!), una impresionante galería de fotos y vídeos, hasta las crónicas de los principales eventos flamencos en la Península.

    Harían falta varios renglones más para detallar todo lo que pude encontrarse aquí, por lo que me limitaré a dejaros la dirección y proponeros un paseo por la misma.

    Enlace: www.deflamenco.com

    Todo tango

    Todo tango es el sitio de referencia para los amantes del tango desde hace muchos años. Declarado de Interés Nacional en Argentina, el sitio posee un inabarcable archivo de artistas, canciones y letras, además de numerosísimos vídeos y otros sitios de tango en Argentina y el mundo.

    Solo por destacar algo, la web tiene una sección especial dedicada a Carlos Gardel, el Zorzal Criollo, y otra al baile, donde se pueden apreciar no sólo los grandes bailarines y bailarinas, sino que se complementa con Apuntes sobre distintos aspectos del baile y numerosos vídeos.

    En una palabra: imprescindible.

    Enlace: www.todotango.com

    Portal do fado

    Como ya he comentado más arriba, este portal fue descubierto no hace mucho tiempo, pero no deja de maravillarme la información de calidad que brinda, desde el impresionante directorio de Artistas, Fadistas & Músicos, Escolas, Casas de Fado y Restaurantes, hasta la muy completa galería Multimedia de vídeos, Fotos y la radio online.

    Además posee una Agenda muy completa y la sección llamada Fado, con información de Personalidades del género, así como del Fado en el mundo y, por supuesto, su principal embajadora: Amalia Rodrigues.


    Otro sitio indispensable para quien quiera adentrarse en esta hermosa música

    Enlace: www.portaldofado.net

  • La armónica y las canciones de ida y vuelta

    La armónica y las canciones de ida y vuelta

    El amigo Marcos Coll acaba de publicar un cancionero para armónica titulado “Canciones de Ida y vuelta”, haciendo referencia a “las canciones o estilos que se formaron en América Latina con influencias españolas gracias a la emigración y luego aquellas canciones con emigración inversa, que viajaron de regreso a España”, como se señala en la contratapa.

    Desde MyR pensamos que este trabajo merece una divulgación especial, por dos razones principales:

    La primera, la que habla de los estilos de “ida y vuelta”. Las 13 canciones que componen el cancionero corresponden a estilos o géneros que beben de lo más profundo de las raíces de la música que queremos reivindicar. Por citar sólo algunas: el bolero, la guaracha, la cumbia y la habanera. Esta última especialmente, ya que muchos estudios la sitúan como fuente primaria de géneros como el flamenco.

    Y la segunda, porque Marcos y su armónica son parte un recorrido musical y artístico fundamental en la historia del blues en España -desde los míticos Reyes del KO, hasta un posterior y vasto recorrido solista- el cual está poniendo al servicio de la difusión, la educación y el disfrute de un amplio espectro de músicas de raíz.

    Agradecemos a Marcos la sesión del libro y las imágenes para esta nota

    Así, el Songbook comienza con una pequeña reseña del (su) instrumento:

    “Diría que la armónica es el instrumento más vendido y más viajado de la historia, y se puede escuchar en todo tipo de música. Hasta la década de 1940, en una época en la que había muchas orquestas de armónica y solistas, la armónica fue un instrumento muy popular, pero desde entonces (aparte del blues) rara vez fue un instrumento principal en bandas o con artistas que habían tenido éxitos o recibido mucha atención”

    Más adelante, Marcos explica cómo decidió abordar su uso para estos géneros:

    “… mi forma de abordarlo fue siguiendo el papel de los instrumentos que se usan comúnmente en este tipo de música, como el hermano de la armónica, el acordeón, así como de trompetas, saxofones y secciones enteras de viento (en la escena blues de Chicago la armónica se llamaba la sección de metales barata…), violines o flautas… (…). También tuve una ‘revelación’ personal cuando escuché el álbum «Continental Drifter» del legendario músico y gran ser humano Charlie Musselwhite, donde toca música cubana con Eliades Ochoa y El Cuarteto Patria. En estas canciones toca con un enfoque bluesman y básicamente toca escalas de blues sobre el son cubano, pero encaja tan bien que le da otro color a este estilo tradicional, haciéndolo muy interesante”

    Y como artista experimentado que es, va soltando algunos consejos para futuros armonicistas:

    “Hazlo respetando el estilo y el instrumento y no puedes equivocarte, porque el gusto musical es subjetivo. En cuanto a mi forma de entender el instrumento, soy de la escuela del ‘menos es más’, especialmente en lo que respecta a la armónica. Me encanta escuchar piezas muy rápidas, pero si no se tocan a un nivel casi virtuoso, el instrumento a menudo se enreda en un revoltijo de notas, lo que hace que pierda su cualidad más importante, que es la expresividad de su sonido”

    Para finalizar, y luego de explicar algunos tips, Marcos deja un último consejo:

    “Intento tocar estos estilos latinos con el potente sonido clásico del Blues, aunque intento evitar las flexiones que son tan características de él. A veces suenan bien y añaden un toque exótico o de fusión, pero a menudo, cuando se trata de melodías muy reconocibles, donde todas las notas deben sonar muy claras, prefiero evitarlas…”

    En síntesis, un libro especialmente recomendado para armonicistas, pero que porta un trasfondo más que importante para la comunidad de la música de raíz que queremos seguir construyendo.