Es principalmente un texto, que puede tener como referencia alguna noticia o analisis externo, o simplemente ser un escrito producido por MyR para contar o analizar algún concierto, evento o situación respecto a un género o la música de raíz en general
Hay días que se iluminan gracias a un concierto. Así que, si están el viernes 23 de octubre en el Teatre Mundial de La Bisbal d’Empurdá (Girona) y el domingo 25 de octubre en Jamboree 3 (Barcelona), asistirán a la puesta de largo de un milagro que nació hace seis años con el primer encuentro entre Rajery y Raúl Rodríguez. Lo que vimos el pasado martes en la sala Galileo de Madrid fue uno de esos encuentros musicales en los que conviene estar para seguir creyendo en la humanidad.
Ver el encuentro entre estos músicos es terapéutico, su música te transforma. El disco “Mandry ve?” se grabó en 2024 en la capital de Madagascar, Antananarivo. “Era un estudio sin pestillo en el que se colaban los sonidos y los aromas de la calle” en palabras de Raúl que conectó con Rajery en 2019 donde saltó la chispa que ha desembocado en esta primera gira que anticipa su probable participación en festivales de medio mundo. Esos festivales que cultivan escenarios pequeños donde la intimidad es parte de la propuesta.
Rajery es el gran maestro de la valiha, el instrumento nacional malgache. Un arpa ingeniosamente enroscada en un tubo de bambú. De niño perdió una de sus manos, pero eso no fue obstáculo para desarrollar una técnica para tocar su instrumento, llegando a escribir un libro titulado “El secreto de la Valiha”. Su reputación se ha extendido a lo largo del planeta musical atento a las exquisiteces como el trío 3MA (con Ballaké Sissoko y Driss El Maloumi).
Por su parte, Raúl Rodríguez cuenta con un amplio repertorio de experiencias a lo largo del planeta desde Compay Segundo, Chavela Vargas o Jackson Browne; sin olvidar la estrecha relación con su madre, Martirio, las aportaciones de su grupo Son de la Frontera y la trilogía de discolibros (“Razón de son”, “La raíz eléctrica” y “La razón eléctrica”), a partir del desarrollo de un instrumento híbrido: el tres flamenco. Raúl se define como “antropomúsico”, así que comparte las investigaciones sonoras con el sentido del humor: “Los intérpretes de cuerda nos pasamos media vida afinando y la otra media tocando desafinados”, bromea.
Como en sus trabajos anteriores Raúl Rodríguez se sitúa en las fronteras del flamenco, algo que le ha alejado de los núcleos de poder que existen -más o menos explícitos- en el flamenco. Sin embargo, en la reciente Bienal de Sevilla ha obtenido el Giraldillo a la música instrumental por su trabajo junto a Juan Antonio Suárez Canito.
En «Mandry ve?» hay composiciones como “Zambragascar” en homenaje a Niño Miguel que evocan otro tiempo y que, según Raúl, podría sonar en Granada en el siglo XI. La afirmación no la podremos contrastar hasta que sea seguro viajar en el tiempo, pero nos sirve para imaginarnos un paisaje sonoro que es único en el espacio y el tiempo. En el caso de “Tana de la frontera”, es la manera de tocar unas bulerías dedicadas a la capital de Madagascar.
Sobre el nuevo disco de Cristian Poyo Moya: «Feeling»
Cuando leí la información que Cristian Poyo Moya presentaba su disco “Feeling” como Concierto de Piano “Dos Orillas” despertó toda mi atención y curiosidad. Claro, además de tener un pasado común, estaba haciendo referencia a algo que a mí me llevó a crear este espacio de Música y Raíces y que, en buena medida, tiene como una de sus referencias el libro “Jazz, flamenco, tango: las orillas de un ancho río”, de José Luis Rodríguez Salinas.
Pero voy a empezar un poco más atrás. Con el Poyo (argentinismo de Pollo) nos conocimos en Rosario, cuando él era el tecladista de Los Vándalos, popularísima banda de blues y R&B de la ciudad, y yo hacía mis movidas musicales y participaba de un programa de radio, “Blues Mundano”, que aún continúa en antena. Unos años después yo salté el “charco” y nos perdimos de vista, hasta hace unos años cuando me entero que se había radicado en España -concretamente en Barcelona- poco tiempo después que un servidor y participaba de algunas experiencias musicales junto a la Sociedad de Blues de Barcelona.
Sin embargo, “confieso” que realmente no sabía mucho más que eso de la trayectoria musical del Poyo en la ciudad condal. Por ello, me dio mucha alegría -y curiosidad- saber que había publicado este disco de solo piano donde que fusiona tangos, folclore sudamericano, blues, swing, boogie-woogie, jazz y ragtime, junto a composiciones propias. Ello me motivó a ponerme en contacto para conocer más de este trabajo y sus búsquedas musicales.
Pero antes de entrar en el disco, quiero presentarles al artista. Cristian Poyo Moya nació en Rosario, Argentina, y es un pianista con una gran trayectoria abarcando estilos como el Blues, Jazz y el Tango, entre otros. Hijo de padres músicos, comienza a estudiar piano desde niño con su madre Nilda, gran concertista y profesora. Luego estudió piano clásico en la Escuela Nacional de Música de Rosario y terminó su especialización en Piano Moderno en el Liceu de Barcelona, con Mención especial como mejor alumno de su promoción.
En cuanto a su recorrido, Poyo ha acompañado a músicos internacionales de R&B y Blues como Andy Moss, el vocalista de The Platters, Patrick Hazell, Bob Margolin (ex Muddy Waters Band), Corey Harris, Tail Dragger, y muchos otros. Actualmente se presenta junto a su formación The Poyo Moya Trio y es el pianista de Exilio New Tango. Ha actuado por toda España y Europa en numerosos escenarios, de los que se pueden destacar el Teatro Real de Madrid, Centro de Bellas Artes de Madrid, World Music Festival of Venlo (Holanda), Festival Internacional de Folk de Getxo, Festival Internacional de Jazz de San Sebastián, Cáceres Blues Festival, Ateneu Barcelonés, Teatro La Alameda de Sevilla, Sala Monpou SGAE de Barcelona, Jamboree Jazz Club, y muchos otros.
Además, durante el 2022 y 2023 realiza conciertos en diferentes ciudades de USA, como New York en el Consulado Argentino, Los Angeles y Chicago.
Ahora sí: el disco “Feelings”, que es lo más importante.
En él se puede encontrar tango, blues, folklore latinoamericano, jazz, en versiones de temas clásicos, y de los que -caprichosamente- voy a mencionar Libertango, de Astor Piazzolla, y Take Five de Dave Brubeck, con una intro de George Gershwin.
Pero, aclaración importante, «Feeling» no es un disco de fusión de estilos. Sin embargo, puede apreciarse la profunda conexión expresiva de estos géneros, interpretados además con un gusto exquisito y una técnica depurada que denota la profunda formación de Cristian.
En síntesis, una producción muy recomendable y que cumple con creces lo que promete.
Y, mientras en la capital del reino esperamos una presentación acorde, al momento de escribir esto podemos contar a nuestros seguidores catalanes que en la tarde noche del sábado 10 de octubre el disco se presentará en el MEAM de Barcelona. Dichosos de ellos.
Por ahora nos tendremos que conformar con escuchar el disco en varias plataformas tales como Spotify o Youtube Music, de las que aquí os dejamos con una muestra.
Ante una nueva iniciativa para promocionar los conciertos de jazz
Desde aquí proponemos promocionar a los que promocionan el jazz
Fotos: Paco Manzano
Se presentó en la SGAE la iniciativa Jazzenred para dar a conocer autores e intérpretes nacionales de jazz. Es una propuesta para apoyar a los centenares de músicos (quizá miles) que con una sólida formación apenas tienen acceso a las pocas salas y clubes existentes.
-Si no hay nombres conocidos, no viene nadie.
Eso te lo repiten en los clubes de jazz y en los festivales de flamenco. ¿Cómo se rompe ese círculo vicioso? Antaño, los periodistas éramos mano de santo para llenar espacios, entrevistar a los protagonistas, valorar las propuestas y, de vez en cuando, santificar las leyendas.
Cada vez que se presenta una iniciativa así, escuchamos las mismas palabras, contamos con los medios de comunicación. ¿Con qué medios?
A QUIÉN LE IMPORTA QUE HABLEN DE NOSOTROS SI ESTAMOS MUERTOS
Lo diré crudo, alto y claro: los medios en el terreno musical están MUERTOS y/o MORIBUNDOS sin que nadie les haya prestado la más mínima atención, ni apoyo, ni moral, ni económico.
Lo diré crudo, alto y claro: los medios en el terreno musical están MUERTOS y/o MORIBUNDOS, sin que nadie les haya prestado la más mínima atención, ni apoyo, ni moral, ni económico.
Cuando Internet arrasó con el periodismo tradicional, los primeros que cayeron fueron los especialistas musicales, las crónicas especializadas de jazz y de flamenco. Nadie miró para atrás, estábamos intentando captar seguidores en las redes… parecía que había llegado la democracia horizontal a la cultura hasta que llegó EL DUEÑO DEL ALGORITMO Y MANDÓ PARAR. Si quieres conectar con tus seguidores PASA POR CAJA.
Los supervivientes nos reinventamos y llegó una nueva generación de periodistas musicales que tenían un trabajo de verdad y que en sus horas libres eran capaces de sacar adelante revistas, páginas webs y festivales. Y regalaron su trabajo POR AMOR AL ARTE.
NADIE creó un premio a la mejor crónica de jazz y la crónicas dejaron de existir. Una crónica al año.
Con la pandemia del 2020 todos sufrimos. Hubo apoyos a las salas, que en el caso de Casa Patas no sirvió para seguir vivo. Un negocio que iba bien pero que no pudo asumir los gastos de estar cerrado. Casa Patas tardó cuatro décadas en ser el centro de reunión del flamenco en Madrid y todo se fue al carajo en tres meses. Aviso: VIVIMOS AL DÍA.
Las dificultades de los clubes de jazz saltan a la vista con ejemplos como el del Café Central que ha encontrado refugio en el Ateneo, justo al lado de la casa en la que vivió Valle Inclán. Alguien dijo que aquí…escribir es llorar.
Y Enrique Morente remató: ¡ESTAMOS VIVOS DE MILAGRO!
Hablo de flamenco en un contexto de jazz porque el jazz-flamenco es hoy por hoy la mayor y mejor contribución española al jazz universal, después de haber sido ignorado durante más de 40 AÑOS por el Jazz y por el Flamenco.
PROPUESTA
Olvidemos los lamentos y seamos constructivos. ¿Cómo conseguimos un seguimiento pertinaz de los conciertos de Jazzenred? Muy sencillo, lo mismo que se facilita la vida al músico y a la sala, se puede facilitar la vida al crítico, al periodista. El mismo comité de expertos que selecciona a los músicos puede seleccionar las mejores crónicas, entrevistas o reportajes y si hay músicos en el comité de selección… además, pueden echarse una vendetta de risas con la circunstancia.
LA INFORMACIÓN DE JAZZENRED (nota de prensa enviada por Jazzenred)
Diez asociaciones de nueve comunidades autónomas se unen para poner en marcha un circuito de conciertos que llevará proyectos de jazz a diez ciudades españolas durante su primera edición
La mesa de la presentación de Jazzenred estuvo integrada por Pedro Ojesto, presidente de AMA; Rubén Gutiérrez Castillo, director de Fundación SGAE; Joaquín Chacón, vicepresidente de AMA; y Ángels Civit, coordinadora del proyecto Jazz en Red. Participó On line también Olga Román, miembro de la Junta Directiva de SGAE y directora de área en Berklee Valencia.
Las asociaciones de músicos de jazz de diferentes comunidades autónomas han unido sus esfuerzos para poner en marcha Jazzenred, un circuito estatal de conciertos que nace para favorecer la movilidad de los artistas, impulsar la creación propia, promover el intercambio entre territorios y contribuir a la profesionalización del sector.
El proyecto, promovido inicialmente por AMA, Asociación de Músicos y Autores, cuenta con la participación de asociaciones de diferentes territorios y con el apoyo de SGAE, AIE y Fundación SGAE. En esta primera edición, el circuito programa 10 conciertos y 38 músicos, con presencia en 9 comunidades autónomas y 10 ciudades.
Jazzenred parte de una necesidad compartida por el sector: pese al crecimiento experimentado en los últimos años tanto en el número de músicos como en su formación y calidad artística, el tejido de espacios y circuitos capaces de acoger estas propuestas no ha aumentado al mismo ritmo.
“El nivel artístico al que hemos llegado está a nivel internacional, pero el trabajo sigue siendo igual de precario”, se señaló durante la presentación, poniendo de manifiesto una de las principales dificultades a las que se enfrentan los profesionales del jazz: la dificultad para desplazar sus proyectos y acceder a escenarios fuera de sus territorios habituales.
“El nivel artístico al que hemos llegado está a nivel internacional, pero el trabajo sigue siendo igual de precario”
Uno de los principales objetivos de Jazz en red es precisamente facilitar que los músicos puedan presentar sus trabajos en otras comunidades autónomas.
La iniciativa recupera así el espíritu de los antiguos circuitos de asociaciones, adaptándolo a la realidad actual del sector. Los costes de desplazamiento, alojamiento y contratación hacen especialmente difícil que muchos proyectos puedan realizar actuaciones fuera de su entorno habitual. Por ello, Jazzenred apuesta por una programación itinerante que permita cubrir estos desplazamientos y establecer conexiones entre artistas, asociaciones, salas y públicos de diferentes territorios.
“No se trata simplemente de organizar conciertos, sino de que los músicos puedan presentar sus trabajos fuera de su comunidad”, se destacó durante la presentación.
El proyecto busca además que esta movilidad se realice bajo criterios profesionales, incorporando buenas prácticas en la contratación de los artistas.
UNA RED BASADA EN EL ASOCIACIONISMO
Otro de los ejes fundamentales del proyecto es el asociacionismo. Jazzenred nace de la unión de asociaciones de músicos de diferentes comunidades autónomas y pretende demostrar la capacidad del sector para organizarse y generar herramientas comunes.
“Los músicos debemos asociarnos para poder conseguir cosas y tener una representatividad ante todos los problemas que tenemos en la profesión”, se afirmó durante la presentación.
“Los músicos debemos asociarnos para poder conseguir cosas y tener una representatividad ante todos los problemas que tenemos en la profesión”
En esta primera etapa, AMA asume la coordinación general del proyecto junto con las asociaciones participantes. La intención es que, posteriormente, se constituya una entidad específica para gestionar Jazzenred, con representación de las asociaciones de jazz de todo el Estado.
La colaboración entre entidades ha sido considerada uno de los principales valores de esta primera edición. Desde las entidades colaboradoras se destacó que el proyecto no solo identifica una necesidad del sector, sino que consigue articular a diferentes agentes para poner en marcha una respuesta común.
ESCENA EN CRECIMIENTO
Durante la presentación se puso también de relieve el crecimiento experimentado por la escena del jazz en España. El número de autores, artistas, intérpretes y bandas ha aumentado considerablemente, al igual que su nivel de formación. La incorporación del jazz a los conservatorios como enseñanza superior y el contacto con músicos de otros países han contribuido a la aparición de nuevas generaciones de intérpretes con una sólida preparación.
Sin embargo, este crecimiento de la oferta artística contrasta con las dificultades que persisten para acceder a escenarios y circuitos de actuación. Jazzenred pretende contribuir a reducir ese desequilibrio, facilitando la circulación de los proyectos y generando nuevas oportunidades para artistas jóvenes y emergentes.
En esta primera edición, más del 50 % de los músicos programados son menores de 35 años, junto con propuestas intergeneracionales y varios conciertos liderados por mujeres. Diez conciertos y 38 músicos. La programación de 2026 llevará el circuito a diez ciudades:
2 de octubre – Almería: Ainara Ortega y Juan Sebastián Vázquez. 4 de octubre – Madrid: Joshua Edelman. 11 de octubre – Tenerife: Dead Robot Trio. 25 de octubre – Tarragona: Elementary Building Blocks. 31 de octubre – Valencia: K12 Trio. 26 de noviembre – Palma de Mallorca: Woman in Jazz Tribute. 26 de noviembre – Vigo: Oscar A. Rifbjerg Trio. 8 de diciembre – Valladolid: Xan Campos. 11 de diciembre – Sevilla: Martina Sabariego Quartet. 12 de diciembre – Bilbao: Edu Cabello Quartet.
La programación responde a criterios de presencia femenina, promoción de artistas jóvenes, representación territorial, propuestas intergeneracionales y buenas prácticas de contratación artística.
Los proyectos seleccionados representan además diferentes formas de entender el jazz contemporáneo, con propuestas que incorporan autoría propia, nuevas tecnologías, electrónica, experimentación y diferentes influencias culturales y musicales.
EL PÚBLICO
Otro de los retos abordados durante la presentación fue la relación entre la oferta artística y la creación de públicos.
Frente a la percepción de que existe una oferta musical muy superior a la demanda, los responsables del proyecto señalaron que uno de los principales problemas se encuentra también en la falta de espacios y escenarios estables donde esa oferta pueda desarrollarse.
La música en directo mantiene, en este sentido, un papel fundamental. “La música en directo es insustituible”, se destacó durante la presentación, reivindicando el valor del encuentro directo entre músicos y público.
Jazz en red pretende contribuir a generar ese encuentro, facilitando que proyectos procedentes de diferentes territorios puedan llegar a nuevos públicos y que las salas incorporen propuestas que, de otro modo, tendrían mayores dificultades para acceder a ellas.
El proyecto entiende además el jazz como un espacio abierto a la interacción entre culturas y lenguajes musicales, en el que conviven diferentes tradiciones y generaciones.
CONTINUIDAD
La primera edición de Jazz en red constituye un proyecto piloto y un punto de partida para una estructura que aspira a crecer en los próximos años. El objetivo es incorporar progresivamente a más asociaciones, ampliar el número de conciertos y consolidar una red estatal estable que facilite la movilidad de los músicos y fortalezca el tejido profesional del jazz.
El proyecto cuenta en esta primera etapa con la colaboración de las asociaciones participantes y el apoyo de SGAE, AIE y Fundación SGAE.
Jazzenred representa así una apuesta por la cooperación, conciertos de jazz en directo, la movilidad, la creación propia, el asociacionismo y la profesionalización, con una idea central: que la calidad y diversidad de la escena jazzística española puedan circular por todo el territorio y llegar a nuevos públicos en unas condiciones profesionales adecuadas.
CIERRE MUSICAL
Como cierre del acto tuvo lugar una actuación acústica en directo protagonizada por Alejandro Huelves, pianista y participante en la primera edición de Jazzenred. Huelves interpretó un tema propio titulado “Canción del agua”, acompañado por Darío Guibert, al contrabajo, y César Frías, a la batería. A continuación, Huelves dio paso improvisadamente al pianista Gabriel Peso, quien ofreció el cierre musical con el tema “You’ve changed” (Carl T. Fischer), poniendo el broche final al encuentro desde la creación musical y la improvisación en directo.
*** Escrito por Laureana Fado (Ver bio al final) ***
Creo que el Fado no se elige. El Fado encuentra una manera de entrar en nosotros y, cuando nos damos cuenta, ya forma parte de lo que somos.
Mi historia con el Fado comenzó cuando tenía apenas ocho años. Era una niña de un pueblo muy pequeño de Portugal y, aunque entonces no podía saberlo, aquellas primeras canciones que escuchaba iban a acompañarme durante toda mi vida.
Mi primer amor en el Fado fue “Foi Deus”, de Amália Rodrigues. Recuerdo aquella canción como algo más que una melodía. Había en ella una manera de decir lo que a veces no encontraba palabras para expresar. Y quizás por eso el Fado se convirtió muy pronto en mi forma de cantar aquello que, en ocasiones, intentaban callar.
Yo no sabía todavía lo que significaba ser fadista. Solo sabía que cuando cantaba me sentía libre.
Después llegué a Lisboa. Viví allí, respiré aquella cidade, aquella cultura, aquella manera tan particular de sentir el Fado. Sin embargo, curiosamente, fueron pocas las veces que me atreví a cantar en una Casa de Fados.Tenía miedo. O quizá tenía poca autoestima. Y, sobre todo, tenía un enorme respeto por el género.
Sentía que para cantar Fado había que tener algo que decir, algo que haber vivido. Yo había vivido momentos difíciles, pero pensaba que no eran suficientes comparados con las historias que escuchaba en tantos fados.
Me preguntaba si realmente tenía derecho a poner mi voz en aquellas palabras. Con el tiempo descubrí que el Fado no tiene una única manera de ser vivido.
Empecé a escuchar a otros fadistas y, poco a poco, comencé a reconocerme en sus voces y letras. Ana Moura, Mariza, Kátia Guerreiro… Cada una, a su manera, me mostró que el Fado también podía ser presente, podía transformarse, podía seguir creciendo sin dejar de ser Fado. Pero… emigré a Madrid.
Llegué a España y empecé a dar clases de portugués. Un día, una señora que tenía un bar a dos calles de donde yo trabajaba preguntó en recepción si conocían a alguna fadista. Quería organizar noches de Fado en su local. Aquella pregunta fue un pequeño clic dentro de mí. ¿Fado en Madrid? Fuera de Portugal. Fuera de su cuna.
Y, sin embargo, allí había alguien que quería escucharlo.
Yo no tenía músicos, pero tenía ganas. Así que busqué. Y tuve la enorme suerte de encontrarme con Sergio Menem, argentino, violonchelista y también guitarra portuguesa. A partir de ahí empezamos a construir un repertorio. Poco a poco. Canción a canción.
La señora esperó que estuviéramos preparados.
Y aquella primera experiencia fue tan bonita. Acudió tanta gente a escucharnos que terminamos cantando todos los jueves.
Fue entonces cuando comprendí algo que nunca he olvidado: el Fado podía viajar. Podía cantar la saudade mejor que nunca porque estaba fuera de mi país, y esto representaba un canal para enseñar mi arte y mis raíces.
Después llegaron Francia, los centros culturales, nuevos escenarios, nuevos encuentros. Y también llegaron músicos que se convertirían en parte fundamental de mi camino. Raúl Marques, productor y músico afincado en Madrid, produjo mi disco. Raúl Sánchez, al violín y la guitarra portuguesa, y Carlos Ramos, a la guitarra española, se convirtieron en compañeros de viaje. Con ellos llevo ya once años.
Once años compartiendo escenarios, ensayos, nervios, silencios, risas y canciones. Once años en los que hemos aprendido a escucharnos también sin hablar. Creo que eso se nota cuando estamos sobre un escenario. Hay una química que nace de los años compartidos y, sobre todo, de la confianza. Con ellos me siento plenamente cómoda.
Quizás por eso pienso que el Fado no es algo que yo devore. Lo voy saboreando. Lo descubro poco a poco, con respeto, con curiosidad y con la certeza de que siempre queda algo por aprender.
Vivir fuera de Portugal me ha enseñado que también se puede crecer en el Fado lejos de su tierra. Quizás dando pasos pequeños, pero dando grandes pasos en calidad. Cada concierto, cada músico, cada persona que escucha, cada canción que descubro es una pequeña parte de ese aprendizaje. Y he tenido la suerte de encontrarme con personas españolas que entienden realmente el Fado. Personas que lo escuchan con respeto y que son capaces de sentirlo incluso cuando no comprenden todas las palabras.
Porque esa es una de las cosas que más me emociona.
En Portugal estoy acostumbrada a escuchar un “¡Ah, fadista!”. En España, muchas veces escucho un “¡Olé!”.
Y me encanta.
Laureana Fado
Nacida en un entorno familiar musical y artístico, con solo 8 años decidió aprender a tocar la guitarra clásica, pero su profesora le invitó a cantar, y así interpretó aquel que sería su primer fado.
A partir de ese momento el arte entró en su vida: tomó clases de baile, de teatro, cantó en la iglesia de su pueblo y en grupos de música con amigos. Mientras tanto, el Fado le esperaba en un rincón, y reaparece en su vida a los 18 años, mientras asistía a un concierto en su pueblo.
Con 24 años emigra a España, concretamente a la capital, Madrid. Pero su primer concierto de Fado a nivel profesional fue en Zarza la Mayor (Cáceres), y a partir de ahí las actuaciones no pararon.
En la actualidad, Laureana canta en festivales, teatros, eventos privados y restaurantes en Portugal, España y Francia. Además, es una las artistas destacadas de MyR, y en la sección Artistas puede leerse su biografía completa.
El flamenco y el rock parecen enfrentados, pero no es verdad. Celebramos el recuerdo de Pepe Habichuela (1944/2026), que nos ofreció toneladas de música y buen humor.
Cada vez que escucho a Pepe Habichuela tocar una granaína, en mi cabeza suenan la voz de Jim Morrison y la música de The Doors. La culpa no es de Pepe, creo. La culpa es de “Spanish Caravan” (Elektra, 1968), que el guitarrista Robbie Krieger compuso por granaínas, a la que añadió en los primeros compases la melodía “Asturias” de Isaac Albéniz. Luego Jim Morrison le puso letra:
“Carry me caravan,
take me away
Take me to Portugal,
take me to Spain”
Nunca le pregunté a Pepe si había escuchado a The Doors. Su mirada hacia el rock es tangencial. A pesar de ello, José Manuel Gamboa tituló su biografía como “Pepe Habichuela. Now Or Never” (El Flamenco Vive, 2025).
¿Now or never? ¿Eso no era de Elvis Presley?
Pues ahora Now or never es el libro más estimulante y terapéutico de la historia del flamenco: 682 páginas y ¡un kilo setecientos! en la báscula. Una criatura pesada de sostener pero muy ligera en lo literario que te engatusa con toneladas de información cabal trufada del buen humor de todos los protagonistas: Pepe, su mujer Amparo Bengala y su hijo Josemi Carmona.
Pepe Habichuela en Casa Patas, en 2010
La portada parece hacer referencia a una de las portadas más famosas de Elvis y el título en inglés cita la canción que Elvis grabó en 1960 “It´s now or never” cuando a Elvis le habían cortado el tupé en Alemania. Si al lector le gustan las analogías es la canción con la que muere el primer rock and roll. Además es la adaptación de la célebre canción napolitana “O sole mio” a ritmo de bolero sostenido por el ritmo de unas claves cubanas. Elvis la grabó para emular a Mario Lanza, uno de sus ídolos.
Total, que ese AHORA O NUNCA es un latiguillo que Pepe Habichuela incorpora a su carrera cuando comienza a tomar decisiones inesperadas para el flamenco, junto a Enrique Morente.