Categoría: Opinión

Esta es un texto de opinión de alguien externo a MyR y que consideramos interesante para publicar, aunque no esté de acuerdo, en parte o en todo, con la línea editorial del sitio

  • El abrazo del Tango

    El abrazo del Tango

    Declarar Patrimonio Cultural de la Humanidad el Tango rioplatense ha sido un acertado acto de justicia por parte de la UNESCO con el sur. Las fundamentaciones lo caracterizan y describen como un arte performativo y participativo, forjador de identidad, que se hereda y se recrea, destacando su esencia dinámica y comunitaria.

    La denominación “intangible” o “inmaterial” para calificar la diversidad de manifestaciones expresivas que abarca es paradojal, si consideramos que se toca y nos toca: en el trazo de un fileteado porteño que viaja en bondi, en la sonrisa de Gardel, el “zorzal criollo”, que preside la pizzería de la esquina, en los acordes inconfundibles que asoman en el bajo fondo del rock, la poesía que nos toma por sorpresa una mañana cualquiera mientras escuchamos la radio y puede ser un viaje al amor o al desengaño en un chupón al mate, en el cabeceo que invita a la pista para caminar abrazados.

    Es tal su magia que, aunque nació en los arrabales del sur amerita ser de la humanidad. Las milongas proliferan desde Ushuaia a La Quiaca, desde Estambul a Tokio, en Paris, en Moscú, en Budapest se baila en las plazas. Personas que hablan distintos idiomas, profesan distintas ideologías o religiones, abrazan al tango para abrazarse en el tango. Música de raíz que nos planta frente a frente, con los ojos bien abiertos o bien cerrados, para avanzar como felinos, o como cangrejos, para reptar como serpientes o para volar como pájaros o ángeles.

    Tal vez la UNESCO en su declaración, aunque no lo explicita, se percató del valor del tango como promotor de la paz; capaz de abrazar gentes distintas y distantes. Ese potencial radica en una marca de origen. Género híbrido, de mestizaje, fusión, crisol. Afro, criollo, europeo. Pícaro, elegante, sensual. Nostálgico, reflexivo, sentimental. Rebelde y profundo “Como el hondo bajo fondo donde el barro se subleva”. Hecho de retazos de lenguas y patrias. Despedidas y encuentros. Barcos y puertos. El bandoneón abandonado en ignotas iglesias alemanas cruza el charco para ser llanto, queja, caricia. El lunfardo se erige esperanto en los conventillos de Babel. Quilombos le llaman a las catedrales de soledad y sexo donde improvisan y ensayan los pasos que nunca llevarán a ningún sitio, pero crearán caminos contrarios al reloj para desafiar el tiempo comiéndose la crueldad de Cronos.

    Todo ese sudor y polvo, brota debajo de las camisas y los perfumes.
    Aunque los salones hayan pulido sus pisos y las suelas sean de cromo.
    Aunque versiones tecno y electro recuperen los contoneos de juegos prohibidos. Aunque su técnica se perfeccione en academias.
    Aunque proliferen competencias que premien a los campeones, el tango destila barro, barrio, búsqueda desesperada de otro con quien inventar caminos, aunque sean como huellas que la marea borrará.

    Existen los salones de lujo, las pistas al aire libre, los espacios que se abren apilando las sillas y poniendo la mesa contra la bacha de la cocina, los campeonatos internacionales, nacionales, regionales, amateurs, profesionales, las milongas queer -pioneras en el intercambio de roles-, los centros de jubilados, los ETI (Encuentro de Tango del Interior) que proponen un compartir federal y comunitario cuatro veces al año en distintos puntos del país, los ya míticos contrapuntos de orquestas en vivo y los pogos tangueros de La Plata baila Tango, convertido en clásico religioso milonguero cada feriado de Pascua.

    Existen los hinchas de D’Arienzo con la taquicardia y zapateo al compás del Maestro, los fanáticos de San Pugliese que peregrinan arrastrando los pasos invocando su suerte milagrosa, los románticos de los dos Ángeles: Vargas y D’Agostino, los que dicen amo esta tanda, esta no me la pierdo y bailan todas las tandas porque aman todos los estilos. Porque a fin de cuentas el Tango es una pasión que abraza, que abrazamos, tan tangible que la UNESCO debería crear una categoría nueva para bautizar este patrimonio de la humanidad, tan humano como ese gesto que describió Eduardo Galeano en “El viaje”, de El Libro de los abrazos:

    «Oriol Bal, que se ocupa de los recién nacidos en un hospital de Barcelona, dice que el primer gesto humano es el abrazo.
    Al principio de sus días, los bebés manotean como buscando a alguien.
    Otros médicos que se ocupan de los ya vividos dicen que los viejos, en agonía, al fin de sus días, también mueven los brazos como buscando a alguien.
    Todo se reduce a dos aleteos sin más explicación.
    Así de simple transcurre el viaje.
    «

    Así, en cada tanda, en cada tango, los milongueros condensan la vida entera como dos simples aleteos, donde el abrazo es el inicio y el final de todo, como el nacimiento y la muerte, antes y después de cada chan chán.


    Notas:

    • bondi: en lunfardo (slang argentino de origen popular, muy usado en el tango), que significa autobús, generalmente urbano.
    • bacha de la cocina: fregadero
    • pogo. En los conciertos, se llama así a la parte del público cercana al escenario donde los fans dan rienda suelta a su pasión por la banda bailando y saltando con sus temas.

  • La armónica y las canciones de ida y vuelta

    La armónica y las canciones de ida y vuelta

    El amigo Marcos Coll acaba de publicar un cancionero para armónica titulado “Canciones de Ida y vuelta”, haciendo referencia a “las canciones o estilos que se formaron en América Latina con influencias españolas gracias a la emigración y luego aquellas canciones con emigración inversa, que viajaron de regreso a España”, como se señala en la contratapa.

    Desde MyR pensamos que este trabajo merece una divulgación especial, por dos razones principales:

    La primera, la que habla de los estilos de “ida y vuelta”. Las 13 canciones que componen el cancionero corresponden a estilos o géneros que beben de lo más profundo de las raíces de la música que queremos reivindicar. Por citar sólo algunas: el bolero, la guaracha, la cumbia y la habanera. Esta última especialmente, ya que muchos estudios la sitúan como fuente primaria de géneros como el flamenco.

    Y la segunda, porque Marcos y su armónica son parte un recorrido musical y artístico fundamental en la historia del blues en España -desde los míticos Reyes del KO, hasta un posterior y vasto recorrido solista- el cual está poniendo al servicio de la difusión, la educación y el disfrute de un amplio espectro de músicas de raíz.

    Agradecemos a Marcos la sesión del libro y las imágenes para esta nota

    Así, el Songbook comienza con una pequeña reseña del (su) instrumento:

    “Diría que la armónica es el instrumento más vendido y más viajado de la historia, y se puede escuchar en todo tipo de música. Hasta la década de 1940, en una época en la que había muchas orquestas de armónica y solistas, la armónica fue un instrumento muy popular, pero desde entonces (aparte del blues) rara vez fue un instrumento principal en bandas o con artistas que habían tenido éxitos o recibido mucha atención”

    Más adelante, Marcos explica cómo decidió abordar su uso para estos géneros:

    “… mi forma de abordarlo fue siguiendo el papel de los instrumentos que se usan comúnmente en este tipo de música, como el hermano de la armónica, el acordeón, así como de trompetas, saxofones y secciones enteras de viento (en la escena blues de Chicago la armónica se llamaba la sección de metales barata…), violines o flautas… (…). También tuve una ‘revelación’ personal cuando escuché el álbum «Continental Drifter» del legendario músico y gran ser humano Charlie Musselwhite, donde toca música cubana con Eliades Ochoa y El Cuarteto Patria. En estas canciones toca con un enfoque bluesman y básicamente toca escalas de blues sobre el son cubano, pero encaja tan bien que le da otro color a este estilo tradicional, haciéndolo muy interesante”

    Y como artista experimentado que es, va soltando algunos consejos para futuros armonicistas:

    “Hazlo respetando el estilo y el instrumento y no puedes equivocarte, porque el gusto musical es subjetivo. En cuanto a mi forma de entender el instrumento, soy de la escuela del ‘menos es más’, especialmente en lo que respecta a la armónica. Me encanta escuchar piezas muy rápidas, pero si no se tocan a un nivel casi virtuoso, el instrumento a menudo se enreda en un revoltijo de notas, lo que hace que pierda su cualidad más importante, que es la expresividad de su sonido”

    Para finalizar, y luego de explicar algunos tips, Marcos deja un último consejo:

    “Intento tocar estos estilos latinos con el potente sonido clásico del Blues, aunque intento evitar las flexiones que son tan características de él. A veces suenan bien y añaden un toque exótico o de fusión, pero a menudo, cuando se trata de melodías muy reconocibles, donde todas las notas deben sonar muy claras, prefiero evitarlas…”

    En síntesis, un libro especialmente recomendado para armonicistas, pero que porta un trasfondo más que importante para la comunidad de la música de raíz que queremos seguir construyendo.

  • La Sociedad de Blues de Madrid y Zigia 28: Donde el blues crea comunidad

    La Sociedad de Blues de Madrid y Zigia 28: Donde el blues crea comunidad

    Artículo escrito por Héctor Martínez González (ver bio al final)

    En un mundo donde el individualismo, el egoísmo y las pantallas dominan nuestro día a día, algunos espacios y colectivos siguen reivindicando algo esencial: el poder transformador de reunirse alrededor de la música y de quienes la crean.

    Recientemente, la Sociedad de Blues de Madrid (SBM) y el centro cívico Zigia 28 han unido fuerzas para ofrecer los sábados al mediodía las Blues Roots Sessions, conciertos íntimos, en un ambiente familiar y con toda la cercanía y fuerza que este estilo musical posee.

    La SBM y Zigia 28 representan mucho más que una asociación cultural y una sala de conciertos respectivamente: son ejemplos vivos de cómo la música de raíz continúa siendo una herramienta fundamental para la construcción de comunidad, el apoyo mutuo y la revolución social.

    La música de raíz como lenguaje universal

    El blues no es simplemente un género musical; es, en su esencia más profunda, un lenguaje emocional que surgió de la necesidad de las comunidades afroamericanas de procesar el dolor, la injusticia y el desarraigo que sufrían, pero también de celebrar la resistencia, el amor y la solidaridad. Esta honestidad radical es lo que convierte al blues, como a todas las músicas de raíz, en un elemento primordial de cohesión social.

    Cuando alguien toca o canta blues, no está interpretando un rol: se transforma en aquello de lo que está hablando y cuenta su verdad. Y cuando una comunidad se reúne en torno a esa verdad compartida, se crean vínculos que son difícilmente alcanzables en otros ámbitos de la vida social.

    La Sociedad de Blues de Madrid: valores comunitarios

    La SBM nació en 2012 con una vocación que va más allá de organizar conciertos o reunir a aficionados.

    Su misión se articula en torno a tres ejes fundamentales:

    – Dar a conocer este género musical: La SBM tiene como objetivo principal divulgar y dar a conocer el blues, con especial atención al creado en la Comunidad de Madrid.

    – Apoyar a los músicos y artistas de la escena madrileña: La música no existe sin sus creadores e intérpretes, motivo por el que estos siempre están en el centro de las decisiones que la SBM toma, anteponiendo siempre la dignidad y el respeto a los artistas.

    – Construir comunidad: Quizás el aspecto más importante y menos visible desde fuera es la vocación de la SBM de crear un espacio de interacción entre sus socios y el público general, promoviendo el intercambio de opiniones y sensaciones. Además, la SBM colabora con distintas ONG, propiciando que la música llene espacios, como los centros penitenciarios, creando momentos únicos de conexión humana entre sus muros.

    Zigia 28: un hogar para la comunidad bluesera

    La llegada de Zigia 28 como nueva sede de las Blues Roots Sessions de la SBM supone un acontecimiento especialmente significativo. Ubicado en el barrio de Pueblo Nuevo, en el este de Madrid, este espacio cultural autogestionado y multidisciplinar se ha convertido en mucho más que una sala de conciertos.

    Es un espacio concebido para que la cultura, la creatividad y el encuentro puedan suceder de manera orgánica y auténtica. Su atmósfera invita a quedarse, a conversar, a escuchar con atención y a participar activamente, encajando perfectamente con la filosofía de la SBM de entender sus eventos como experiencias de participación colectiva más que como productos culturales de consumo pasivo.

    La elección de Zigia 28 también refleja una apuesta consciente por el tejido cultural independiente de Madrid. En un momento en que los espacios alternativos enfrentan enormes presiones económicas y urbanísticas, tanto la SBM como Zigia 28 eligen apostar por lo auténtico, lo humano y lo comunitario.

    Llevar la cultura al barrio: la Revolución a través del blues

    La dimensión social de iniciativas como la SBM y espacios como Zigia 28 adquiere especial relevancia en nuestro contexto contemporáneo. Vivimos en un tiempo marcado por el aislamiento, la fragmentación de los lazos comunitarios y la dificultad creciente de encontrar espacios donde las personas puedan relacionarse de manera genuina.

    Por este motivo, llevar la cultura a los barrios supone una oportunidad para que la gente conozca de primera mano una música, el blues, que por su vocación participativa invita no solo a contemplar sino a vivir desde dentro, a cantar, a bailar, a responder, a contribuir, dando un valor incalculable a cada intenso momento vivido.

    Esta participación no es solo estética: es social y política en el sentido más profundo. Cuando una comunidad canta junta, está afirmando su existencia colectiva, su capacidad de crear belleza sin necesidad de grandes recursos, su autonomía frente a los mecanismos de la industria cultural masiva.

    La SBM y Zigia 28 demuestran que la música sigue siendo uno de los últimos refugios donde podemos practicar, de manera concreta y cotidiana, el apoyo mutuo, la escucha activa y la generosidad. Son espacios donde la revolución social acontece canción a canción, nota a nota.


    Héctor Martinez González

    Ingeniero e historiador, desde 2007 viene desarrollando una rigurosa labor de investigación sobre el trasfondo social del blues, buscando el origen de las historias que se esconden tras sus canciones más conocidas.

    Esa labor de recopilación germinó en la publicación de 15 artículos en medios de España, Argentina y México, y su repercusión en las ondas en programas de Radio 3, M21 y Radio Aragón. Además, esos textos fueron origen de conferencias en centros penitenciarios de la mano de la ONG Solidarios para el desarrollo.

    En 2019 publica su primer libro Comer y Cantar – Soul Food & Blues, elegido en 2020 como el mejor libro de comida americana en el mundo por los Gourmand World Cookbook Awards. En 2021 ve la luz Al Compás del Vudú (Religión, Represión y Música), donde investiga la influencia de la ocupación española de Lousiana. Y en 2025 ha publicado LGTB Blues (1921-1965), sobre la escena queer en la música afroamericana.

    Actualmente, Héctor es presidente de la SBM