Blues al sur
El blues, como madre y padre de varios géneros, forma parte del amplio espectro de la música afronorteamericana, un espectro que va desde el jazz, el rock, el soul, el funk, el hip hop y muchos otros géneros derivados.
El gran arquitecto romano Vitruvio estableció, en su tratado “De Architectura”, conceptos sobre belleza y armonía que luego, en el renacimiento, tomó Leonardo Da Vinci para realizar su famoso dibujo de “El Hombre de Vitruvio”. En él, Leonardo dibuja las proporciones ideales del cuerpo humano, según las indicaciones del antiguo maestro.
Si hiciéramos una comparación de ese dibujo famoso con la música afronorteamericana podríamos decir que, al igual que en el dibujo de Leonardo, el blues es una música que contiene una armonía simple pero perfecta, humana y bella como las proporciones áureas del cuerpo humano.
Ahora, si nos concentráramos en las tres corrientes musicales principales que surgen de la misma raíz, como el Blues propiamente dicho, con su evolución urbana incluida (blues de Chicago), el jazz y el rock, tendríamos áreas corporales en donde cada una de estas músicas se manifiestan de manera diferente.
El jazz tiene una elaboración armónica mucho más compleja que el blues: cambios de acordes, tonalidades complejas, escalas modales en la improvisación, etcétera, que enriquecen y colorean una música que es sensible y que piensa esa complejidad desde el cerebro, pero dirigida al corazón.
El blues por su parte, surge de las entrañas. Su área de acción principal se acomoda en el centro del cuerpo y va desde el corazón al sexo. No es que no use el cerebro, pero piensa más con las tripas (el intestino es considerado hoy por la ciencia como un segundo cerebro). Se aloja en el corazón y se descarga en el sexo. Los brazos y las manos, como en el jazz también, construyen con habilidad técnica la expresión instrumental. Así es el blues, sus temáticas son simples, hablan del amor, el engaño, las penurias de los tiempos duros, y la satisfacción sexual. Eso no excluye la felicidad que produce el canto, siendo de esta forma, el blues, un medio de catarsis para la liberación del alma oprimida.
El hermano menor, el rock and roll, comparte las tripas y el sexo con el blues, pero más que pensar y sentir, patea con las fuerzas de las piernas. Mueve las caderas como Elvis y baila frenéticamente.
En resumen, los tres comparten zonas vitales, pero el jazz tiene belleza mental, el blues sentimiento visceral y el rock fuerza irracional.
… los tres comparten zonas vitales, pero el jazz tiene belleza mental, el blues sentimiento visceral y el rock fuerza irracional.
Si Leonardo hubiera transitado el siglo XX probablemente nos hubiera dejado un dibujo como este:

Siguiendo con esta idea, podemos decir que toda la música de raíz afronorteamericana está embebida de blues y son algunas de las características del mismo lo que hace que todos los estilos derivados tengan esa expresividad que toca fibras íntimas y esa posibilidad de improvisación, tanto vocal como instrumental, que da un sentido de libertad a una música que surge de una población que sufrió la opresión y el maltrato.
Este es el gran legado del blues, una estructura musical simple y rústica que, aunque limitada, otorga al mismo tiempo una libertad ilimitada para expresar los estados de ánimo.

